Precisamente, el hecho de que sea un vestigio de lo que algunos gilipollas han dado en llamar la España opresora y fascista -qué tiene huevos-, es lo que hace más noble el gesto de Gobierno. Eso y el hecho de que ese monumento no esté en nuestro país.
Ahora bien, ya que nos ponemos, hay por estos lares unas cuántas obras que también requieren dinero público. Y otras, como los restos de Numancia, que necesitan que alguien los protega. A ver si el ejemplo cunde y nuestros políticos dejan de limpiarse el culo con los libros de Historia.
